El diario plural del Zulia
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Precios inalcanzables de productos básicos alejan a los compradores de los súper

Baja producción y valor del bolívar por encima del “dólar paralelo” encarecen alimentos y otros artículos, de acuerdo con especialistas

Rubén Rivera llegó a las 4:30 de la madrugada, de aquel 5 de enero de 2015, a hacer una inmensa cola en un supermercado situado en la avenida Delicias, en el norte de la capital zuliana. Pasó hambre y padeció bajo un sol inclemente, junto con otras 400 personas, antes de entrar cerca del mediodía.

Él fue a comprar leche y debió hacer otra larga cola dentro del súper, para poder tomar el codiciado paquete. Cuando fue a hacer otra extensa fila para pagar, hubo una sorpresa: se cayó el sistema. Nadie pudo comprar nada, aproximadamente a las 3:00 de la tarde.

Rubén y muchos otros maracaiberos habían madrugado en vano haciendo las inmensas hileras para adquirir los productos de primera necesidad. Si no era la escasez era la caída del sistema.

Harina de maíz, azúcar, aceite vegetal, arroz, jabón de tocador, papel higiénico, margarina y leche, entre otros, “volaban” de los estantes. Eran pocos los afortunados que se llevaban los ansiados artículos, además de los «bachaqueros», una «fauna» que sacaba provecho de lo baratos que estaban esos productos para extraerlos de los supermercados y trasladarlos hasta Colombia, como hacen hoy con el combustible.

Desde mediados de 2016, en el Zulia, los consumidores comenzaron a ver marcas colombianas en los supermercados. Muchos recuerdan el azúcar Riopaila, la harina Arepa Repa, La Nieve, El Sol, cremas dentales con marcas de imitación, que en ese momento suplían los mencionados productos hechos en Venezuela.

Aproximadamente a finales de 2016 y a comienzos de 2017 comenzó a verse poca gente en las colas de los establecimientos, porque, al parecer, los precios de los productos importados eran inalcanzables.

La Asamblea Nacional (AN) anunció la llegada formal de la hiperinflación a Venezuela, a partir de octubre de 2017, con una inflación anual acumulada de 825,7 por ciento.

El presidente de la Comisión de Finanzas del Parlamento, José Guerra, encabezó un equipo especializado que comenzó a hacer un seguimiento mensual del índice inflacionario, dado que el Banco Central de Venezuela (BCV) dejó de publicar los indicadores en 2016, aunque a finales de mayo de 2019 este organismo a ofrecer al público los índices de la economía venezolana.

El 28 de mayo de 2019, el organismo emisor informó que la inflación cerró en un 130.060,2 por ciento en 2018.

Las sanciones como factor

El economista y profesor de la Universidad del Zulia (LUZ) y de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (Unermb), Carlos García, se refirió a las sanciones económicas y financieras impuestas por Estados Unidos (EE. UU.) contra Venezuela, como el factor de un bloqueo que impide a las empresas estadounidenses y de países aliados a Norteamérica negociar con el país suramericano, por lo que la escasez de los productos genera más inflación.

Estados Unidos impone sanciones no solo a Venezuela, sino también a Rusia, China, Irán, Turquía, Norcorea, Cuba, Nicaragua. Producto de esas sanciones, las empresas dirigidas por accionistas o dueños, de origen norteamericano, con muchos intereses, optan por no negociar en esos países, por temor a ser también objeto de sanciones, refirió.

Según el profesor García, Venezuela se ha visto en la necesidad de importar a las transnacionales y comienzan a llegar productos caros.

Asevera además que el Gobierno nacional, a través del BCV, cometió un error, al colocar el precio del dólar por encima del mercado “paralelo”. Afirma que eso “exacerba los precios, por lo tanto es difícil acceder a esos productos”.

Aunado a esa situación cambiaria, García mencionó la poca capacidad de producción que influye en la escasez de alimentos en Venezuela.

El exdecano de la Facultad de Agronomía de LUZ, Werner Gutiérrez, habló de la escasa producción de maíz para la fabricación de harina, que apenas llegará este año a cerca de 150 mil hectáreas sembradas. Dijo que en su mejor momento, en Venezuela se sembraron 800 mil hectáreas del rubro.

En el caso del arroz, no cree Gutiérrez que alcancen las 100 mil hectáreas este año.

Suplencia costosa

El exdecano universitario considera que este año habrá mayor escasez y especulación, aún cuando exista suplencia de alimentos en los estantes.

Precisa que este año el consumo de carne de res cerrará en menos de cuatro kilos por persona por año, cuando antes llegó a estar en 23 kilos. El arroz, cuyo consumo superó alguna vez los 35 kilos por persona por año, quedará por debajo de los 12 kilos.

Estamos consumiendo menos y lo poco que se produce y lo poco que se importa se ve en los anaqueles, pero no hay accesibilidad hacia esos productos, aseguró Gutiérrez.

En la avenida La Limpia hay dos supermercados en un centro comercial, donde hasta hace poco había colas para la compra de artículos de primera necesidad, situación que podría considerarse «extraña» en la actualidad. Hoy día casi no se ven clientes en esas filas, apuntó Giovanni Meléndez, cuando pasó cerca de Los Olivos.

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