Maracaibo, Venezuela -

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Niños marabinos conmemoran su día bajo la vulnerabilidad de sus derechos 

Raynel, Naim, Diego, Renato y Emiliana son cinco infantes que festejan su día bajo la carencia de asistencia básica y de medidas de protección que permitan su desenvolvimiento y progreso, según lo establece la ONU

domingo 21/07/2019
8:35 AM
  • Robert Arámbulo

  • @VersionFinal

  • Alejandro Paredes Pérez

Entre una aglomerada población comercial, pocos lugares de distracción y recreación, falta de servicios públicos y bajo el contexto de un país en crisis, los infantes marabinos celebran hoy el Día del Niño.

“Ramas, ramas, vendo ramas”, son las frases que a diario pronuncia Raynel Alvarado, un infante que se sumerge en el mercado informal de La Curva de Molina para poder llevar un aporte económico a su familia.

Yo lo hago por ayudar, por la necesidad que vivimos”, explica el menor de nueve años.

Raynel es hermano de otros tres varones. Su madre es ama de casa y  desde su hogar trabaja para dar sustento a sus hijos menores, de cinco años y nueve meses de edad.

Mi hermano mayor está en Colombia desde hace dos meses. Él nos ayuda, pero tenemos que resolver”, manifiesta el infante mientras descansa en una acera luego de dos horas de trabajo.

Raynel inicia su labor al salir de sus clases en el colegio arquidiocesano, ubicado cerca de su casa, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. La jornada laboral perdura hasta las 5:00 o 6:00 de la tarde en La Curva, donde asegura haber encontrados amigos y personas que lo protegen.

Al terminar su trabajo informal el menor regresa a su casa, oscura y silenciosa, que a menudo no tiene electricidad. Bajo este contexto realiza las tareas asignadas y repite esta rutina una y otras vez, incluso hasta los fines de semana.

Mis vacaciones son distintas. Paso el día en La Curva hasta vender lo que tengo”, refiere mientras con destreza entrega un paquete de cebolla en ramas y cuenta el dinero que le cancelan.

Él no solo vende verduras. Afirma que también canta en los autobuses, ofrece golosinas y otros productos que suele encontrar con facilidad. “He tenido hasta que pedir”, dice.

El niño de tez oscura, ojos y pelo negro, reconoce con timidez la realidad que vive en este lugar. Así como él decenas de niños trabajan en los mercados populares de Las Pulgas, Los Plataneros y La Curva de Molina, en la capital zuliana.

Ante la interrogante de cómo celebrará el Día del Niño, el menor queda callado, solo deja entrever una tímida sonrisa, que denota su ilusión ante la especial fecha.

No creo que haré nada, pasaré el día aquí, donde siempre estoy o quizás pase la tarde jugando con mis hermanitos, no sé”. Reconoce que desde hace al menos dos años no sabe los que es una fiesta donde se honre a los niños.

Contexto legal

En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 836 (IX) del 14 de diciembre, encomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos que celebraran en la fecha que estimaran convenientes.

El 20 de noviembre de 1959, se aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, en el preámbulo resalta la idea de que los infantes necesitan protección y cuidado especial, “que incluye una protección legal adecuada, antes del nacimiento y después del nacimiento», resumida en diez principios:

El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad, a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social. Poseer un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento, así como a una alimentación, vivienda, atención médica adecuada, educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad», cita el texto.

A esto se le suman la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad. El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita. La opción de estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia. Además de la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación. Por último, enfatizan en que el menor debe de ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.

En 1990 el Estado venezolano ratificó estos principios, lo que generó, en el seno de organizaciones sociales independientes del sector oficial que trabajaban con niños y adolescentes, un gran entusiasmo que se tradujo en una diversidad de propuestas cuyo alcance llegó hasta el cambio de instrumentos jurídicos en esta materia y se determinó el tercer domingo de julio para conmemorar a los menores.

“No pueden quedar en el olvido”

Naire Bustanie, una ama de casa, de 31 años de edad, que reside en el Barrio Raúl Leoni, asegura que pese a las dificultades que enfrentan no deja de celebrar la fecha a sus hijos, Naim y Diego.

La mujer refiere que el Día del Niño no debe quedar en el olvido, por ser una fecha dedicada a los “pequeños guerreros del país”.

Ellos no tienen la culpa de la situación, de lo que se vive en el país. Siempre hay que hacer un esfuerzo y dentro del alcance hacer cualquier detalle. Esto es de importancia para su crecimiento y una forma de recordarle lo valiosos que son”, explica Bustanie.

Este barrio, desde el masivo apagón, solo cuenta con 12 horas de electricidad al día, lo que deja poco tiempo para el descanso de los menores, quienes en muchos casos en este edificio suelen reunirse para poder hacer de esta penuria un momento de compartir y distracción.

Anteriormente llegaban del colegio, descasaban un rato, jugaban videos juegos y luego hacían las tareas, ahora llegan sin luz y no pueden recrearse un rato antes de estudiar”, explica la también docente en educación especial mención dificultad en el aprendizaje.

Todo cambió. El problema de la luz que influye en que no duermen lo suficiente para poder rendir en la escuela y en la casa, ven clases en el patio, todo esto no les genera concentración y atención. También en la salud mental como física. Diego amanece todo picado de sancudos, los niños han bajado de peso”, agrega.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), resalta que uno de cada tres niños en Venezuela requiere asistencia nutricional, de salud y educación. Refiere que de los 10 millones de niños que residen en el país, 3.2 millones carecen de asistencia básica y de medidas de protección que eviten el agravamiento continuo de la crisis y sean víctimas de abuso y explotación.

Nos preocupa que la situación actual ha reducido el acceso de los niños a servicios esenciales y ha aumentado su vulnerabilidad, esto provoca que se pierdan años de progreso”, dijo a principio de junio en Ginebra,  Christophe Boulierac, portavoz de Unicef.

Naim y Diego, ya no están tan apegados a los juegos de consolas, la programación televisiva y los videos en Youtube. Desde marzo, el servicio eléctrico y la señal satelital sabotean la distracción de los pequeños. Sin embargo, su madre los incluyó en prácticas como el futbol, “un método que los  ha hecho pensar en otras cosas”, explica la progenitora.

Desde otra perspectiva

Greta Hernández, hija de los propietarios de una reconocida ferretería de la ciudad, manifiesta: “Buscamos que mis niños no se sumerjan en la situación, pero sí que la entiendan”.

Asegura que Emiliana y Renato, de 2 y 4 años, no se ven afectados ni por la falta de electricidad o la economía, pues donde vive no suelen tener racionamientos alargados de luz, además están prevenidos con una plata eléctrica que cuenta el edificio donde residen en el este de la capital zuliana.

Pese a que mi esposo y yo nacimos como dicen ‘en una cuna de oro’, tenemos claros la situación que viven otros niños, por lo que desde ya se lo recordamos a nuestros hijos. Le dejamos en claro lo valioso que son para nosotros, pero lo importante que serán para la sociedad”, explica la arquitecto desde un cómodo y llamativo sofá.

Hernández comparte la idea de Naire, de no dejar en el olvido la celebración del niño, asegura que desde un regalo significativo hasta un juguete puede ser un elemento de “de emoción y alegría para cualquier niño”.

Celebrar el Día del Niño va más allá de los regalos, es hacerle entender lo primordial que son, es como el Día de la Madre o del Padre. No es algo para un solo día. En las circunstancias debe ser tomado como un momento de motivación”, expresa.

La psicóloga María Clemencia Mendoza Hitcher, integrante del equipo de profesionales de la salud al servicio de la Fundación Centro ÍtalianoVenezolano (Fundaciv), asegura que  ante la turbulencia social que atraviesa Venezuela es necesaria la orientación y distracción de los menores.

La especialista explica que en el actual momento de crisis, resulta obligatorio para la población de infantes mantenerse enfocada y orientada hacia lo positivo y que “aún cuando el entorno pueda mostrar señales contrarias y se presenten situaciones tan desmotivantes, como la falta de alimentación, recreación y elementos de distracción, incluso hasta la falta de servicio públicos, por esto están los padres para dar ánimo y guiar hijos”.

Cifras en aumento

Raynel, Naim y Diego son el más claro ejemplo de lo expuesto por Unicef además de que ellos representan a la mitad de los refugiados del mundo y al menos 138.000 de ellos viajan solos o separados de sus padres.

La mortalidad infantil en Venezuela aumentó en un 50% entre 2014 y 2017, pasando de 14 por cada 1.000 nacidos a 31 por cada 1.000 nacidos vivos.

Desde principios de año se han registrado 190 casos sospechosos de difteria y 558 casos sospechosos de sarampión.

Unos 750.000 infantes y adolescentes se han quedado sin escolarizar entre 2013 y 2017″, cita el Fondo de las Naciones Unidas.

Por su parte, Naire y Greta representan a las madres venezolanas que buscan lo mejor para el crecimiento y el futuro de sus descendientes, mientras confían que la situación país mejore y sus pequeños vuelvan a sonreír sin miedo “en y para Venezuela”.

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