Maracaibo, Venezuela -

Ciudad

Incremento de escabiosis se debe a hacinamiento y falta de agua

domingo 04/09/2016
3:47 AM
  • Isabel Cristina Morán/ Foto: Eleanis Andrade

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El ácaro Sarcoptes scabiei var. Hominis viaja de las almohadas maracaiberas directo a las pieles de sus dueños. Se alimenta de los residuos de las membranas y se manifiesta físicamente como una erupción localizada —generalmente— en manos, pies, glúteos, muñecas y zonas genitales.

También brota de la espalda, como le pasó a Eduardo, de 18 meses.

Sí hay un repunte de escabiosis en Maracaibo. Ninguna fuente oficial lo confirma, pero médicos, enfermeras y pacientes lo corroboran con sus testimonios anónimos. Al Hospital General del Sur (HGS) ingresan a la semana —por lo menos— 110 niños y adultos con enrojecimientos localizados y picazón en alguna parte de sus cuerpos. Por triage, son innumerables los pacientes al día. Un doctor podría recetar cremas y antibióticos por esta causa a 20 personas en una tarde.

Eduardo está en el piso siete de Pediatría desde el 25 de agosto.

Douglas Umbría, jefe de la emergencia pediátrica del Hospital Chiquinquirá, recibe entre uno y dos niños enfermos por día. Son ellos los más vulnerables al contagio. El doctor explica que el ambiente caluroso de agosto y el hacinamiento en algunas viviendas de sectores populares donde el agua es un recurso necesario de racionar, son las causas del repunte actual. “La higiene es básica para evitar el nacimiento del ácaro y la propagación de la infección que trae”.

Adormecimiento y dolor

Eduardo se duerme llorando. Llegó a su habitación del HGS el 25 de agosto por complicaciones renales y por presencia de pus en la orina. Al día siguiente, su madre, Eugenia, notó erupciones que en menos de un día se le multiplicaron en el cuerpo.

—¿Cómo se siente su hijo?

—No deja de rascarse y de llorar. Está incómodo.

—¿Qué le recetaron acá?

—Nada. No hay medicinas. Me dijeron que lo bañara con jabón de azufre, pero no lo hice; el azufre le alborota las sabrositas.

—¿Qué utiliza para curarlos?

—Hiervo agua y la mezclo con mata de ratón desde el miércoles antes de bañar a Eduardo. Es un remedio de la abuela— reconoce.

En los niños pequeños las lesiones predominan en el cuero cabelludo, en el cuello, en la cara, en los pliegues, en las palmas y en las plantas. Se forman costras y, en ocasiones, brota sangre. Las complicaciones vienen dadas por cuadros de desnutrición, entrada al cuerpo de otras bacterias e infecciones añadidas, asegura Armando Arias, miembro de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. En esos casos, se recurre a antibióticos orales y untados en la piel.

“Se tratan de infecciones que casi no se reportan”, afirma. Pero en comparación con 2014, hoy día hay 60 por ciento de casos más, y eso deriva en alta demanda si de medicamentos se habla”.

En una habitación vecina a la de Eduardo, una niña llora.

Faltan medicinas

Por toda la Circunvalación 2 no hay una farmacia que tenga disponible —al menos— Somergan o alguna crema para combatir la picazón, inflación y erupción producto de la escabiosis. Solo en una se halla un ungüento hecho por el doctor y su precio es de mil 567 bolívares.

“No hay suficientes escabicidas, esa es una realidad”, advierte el doctor Arias. Un escabicida es una sustancia que cura la sarna por destrucción del sarcopte, el ácaro. Él sabe de personas que usaron desparasitantes para atacar la patología. O mezclan ungüentos caseros con crema humectante.

Cuatro farmaceutas consultados aseguraron que por el brote actual de la enfermedad en la ciudad no había nada en stock. Ni Nuposit, ni Somergan, ni Divergot.

La Sociedad Venezolana de Infectología atribuye el reciente brote a la poca agua disponible. En febrero pasado, repuntó la enfermedad en la parte central de Venezuela falta de jabón.

La escabiosis es una patología de fácil contagio. Si una persona toca un objeto infectado o si se acuesta en la misma cama de un paciente, podría terminar enfermo. Eso le pasó a Manuela, la niña vecina de Eduardo.

Nunca en sus cinco años había “caído” por “sabrositas”, como la llama su papá.

—¿Le pica mucho? La pequeña no para de rascarse con afán.

—Pasa todo el día así. Se va a romper la piel con las uñas—.

Si la piel se quiebra, los microbios que se acumulan entre las uñas viajan en tiempo récord y pum, infectan. También es peligroso porque el ácaro deja huevos y defeca.

La higiene, todo reside en la higiene. El doctor Armando Arias insiste en que el cuidado comienza en casa.

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