Maracaibo, Venezuela -

Ciudad

Habitantes de El Soler venden casas por inseguridad

domingo 12/06/2016
4:57 AM
  • Carmen Salazar

  • @versionfinal

  • Archivo

Fue uno de los complejos urbanísticos más solicitados por familias que buscaban estabilidad en los servicios públicos, seguridad y tranquilidad para vivir. Ahora, El Soler, urbanización asentada en la parroquia José Domingo Rus del municipio San Francisco, es sinónimo de zozobra, oscuridad y olvido.

Las tablas de venta en las viviendas se observan en casi todos los lotes del urbanismo.

“No podemos esperar ser parte de las últimas páginas de los periódicos”, comentó Yaira Vera, quien ha sido víctima de atracos y robos, tanto en su vivienda como en los alrededores de la zona.

Ella ha sentido la vil cara de la delincuencia. Sus hijos han presenciado cómo los dueños de los ajeno desvalijan su hogar y arrasan con lo obtenido tras años de esfuerzo y trabajo.

“La primera vez, pensé, no voy a dejar mi casa y comencé a colocar sistemas de seguridad para lograr mayor protección, pero ni con eso me libre de un segundo robo. En esa oportunidad sí lo decidí, ¡me voy!”.

Así como Yaira otros vecinos iniciaron su búsqueda de nuevos horizontes. Marcos Chacín, vive en el lote 9 y puso en venta su casa desde el mes de abril. A él no lo han robado, pero padece las penurias de no contar con un servicio de agua eficiente.

“Tengo dos tanques de 2 mil litros cada uno y están vacíos siempre. Aquí nunca llega agua y los camiones cisternas le quieren sacar los ojos a uno. Siempre termino agarrando para que mi mamá en Sierra Maestra para lavar y traer botellas”.

Aunado a estas carencias, el racionamiento eléctrico los ha llevado a vivir en un pueblo fantasma, donde la oscuridad es la cómplice perfecta para los malhechores, dando paso al incremento de hechos delictivos.

Encarcelados

Otros vecinos manifestaron que en la actualidad se sienten asustados por la inseguridad imperante, que no solo ha dejado a familias sin bienes, si no que han perdido hasta el derecho de circular tranquilamente por las calles, incluso sentarse en el frente de sus casas.

“Aquí nos tenemos que resguardar a toda hora, nos roban las bombonas, los aires, las bombas de agua y la policía ni pasa, y cuando los llamamos no nos hacen caso”, destacó Beatriz Solano, residente del lote 11.

Aunado a este malestar, la comunidad asegura que la posible apertura del centro de reclusiones para procesados en las cercanías de la urbanización será otro motivo de desesperanza, por lo que prefieren emigrar y vender sus casas antes de tener que lidiar con balas y hechos delictivos en las inmediaciones de su comunidad.

“Preferimos irnos antes que tener que observar escenarios que por años han caracterizado los alrededores del retén El Marite, donde el sonido de las balas se ha hecho normal para sus habitantes”, dijo otra vecina del sector.

Sin embargo, la posibilidad de la cárcel en la zona pareciera pasar a último lugar, pues ésta no tiene fecha de culminación, e incluso se habla de una paralización total.

 

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