Maracaibo, Venezuela -

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Enfermos de paludismo se exponen al sol para calmar la fiebre [+Fotos]

Totalizan 17 muertes en la Sierra de Perijá. Reportan más de cinco mil infectados, desde el pie de monte hasta algunos poblados. Pacientes acuden a diario al ambulatorio de El Tokuko y quienes corren con suerte son atendidos

martes 17/07/2018
12:35 PM
  • Algimiro Montiel

  • @VersionFinal

  • Algimiro Montiel

Unos cinco mil infectados desde el pie de monte hasta algunos poblados adyacentes, es la cifra que contabilizan los trabajadores del centro de salud de El Tokuko, dato que sostiene el cacique mayor de
la sierra de esa localidad, quien asegura que a diario son realizadas 150 láminas de pruebas, de las cuales el 95 por ciento es positiva a paludismo tipo vivax.

La terrible situación fue alertada hace más de un mes por un grupo de indígenas acompañados de fray Nelson Saldoval, director del Internado Los Ángeles de El Tokuko, quienes tomaron la vía Machiques-Colon exigiendo atención, pero un pañito de agua tibia por parte del ejecutivo regional y las dependencia se salud no se hizo esperar, aunque el resultado del tal “cerco epidemiológico” no fue el esperado, porque
el tratamiento es distinto al que se requiere y solo se da por tres días mientras que el ciclo total es de siete.

Ante esa circunstancia, la enfermedad repite hasta seis veces, por lo que actualmente se totalizan 17 muertes y el 70 por de la población está infectada, con miras a expandirse hacia Machiques, La Villa y Maracaibo.

El ambiente en la Sierra de Perijá demuestra la gravedad de la situación, como extractos de una película sobre pandemias; niños tirados en la aceras, adultos temblando de la fiebre y algunos apoyados a la pared del centro de salud con sus rostros pálidos por la enfermedad, es solo una parte de lo se dejaba ver en las afueras del ambulatorio rural El Tokuko, ubicado en pleno asentamiento de la comunidad indígena yucpa, a unos cuantos kilómetros del poblado de Machiques, en el Estado Zulia.

Al único ambulatorio de la zona acuden tres veces a la semana un aproximado de 600 personas, todas en estado grave en busca de tratamientos. En la actualidad se suministra Altemeter o Altesunato con componentes muy distintos, ya que para el paludismo vivax se requieren componentes compuestos por cloroquina y primakina, según explica el personal del centro de salud. Pero a pesar de ser distinto, tampoco hay suficientes para todos y los que corren con suerte solo podrán conseguir para tres días, lo que hace que se controle la enfermedad y a los 21 días siguientes se active de nuevo.

A Orlando Linares, un vecino de la zona, le dieron los malestares desde hace tres días y desde ese momento se instaló en el portón del ambulatorio para buscar ayuda.

Me siento bastante débil y aún no me han atendido porque todos los que estamos aquí están en las mismas o quizás peor. El personal de salud es muy poco y los medicamentos no llegan, a veces ellos buscar rendir la atención pero aquí llega gente desde los asentamientos más lejanos para buscar atención pero no es posible, dijo Linares.

El paciente tenía su rostro amarillento y sus manos temblorosas demostraban lo mal que se sentía, a las puertas del centro de salud.

“Somos humanos, señor gobernador y estado venezolano, no es posible que nos dejen morir de esta manera y lo digo con propiedad, porque si buscaran solucionar la emergencia se hubiese venido una comisión para atendernos hasta curarnos pero no es así, solo vinieron una vez y no volvieron más y lo peor es que ni los medicamentos envían, clamó el campesino de la etnia yucpa.

El sol generoso

Por las siete calles que conecta el pequeño poblado El Tokuko se oyen los quejidos de los pacientes, algunos con el malestar tan fuerte que se exponen al sol para calmar la fiebre. Los pequeños lloran, tiemblan y convulsionan en los brazos de sus padres, pero el calmante de tal malestar es seguir esperando alguna cura porque es difícil trasladarse desde la Sierra hasta el hospital de Machiques. Las ambulancias están varadas y el transporte público pasa cada cuatro horas y son pocos los que pueden costear su pasaje.

Jairo Masuve, un paciente al que le ha repetido la enfermedad por quinta vez, desahuciado de la atención en los centros de salud, prefiere esperar de la buena de Dios. Tirado sobre una estera en la puerta de su humilde vivienda, yacía para recibir el inclemente rayo del sol, ya que al mediodía se le acentúa la fiebre que no logra calmar con nada, así como los fuertes dolores de cabeza.

El paludismo ha llegado más allá de El Tokuko, hay comunidades de la alta Sierra de Perijá afectadas casi en su totalidad y ningún organismo ha logrado subir para atenderlos. Acá el ambulatorio está colapsado de pacientes todos los días, pero ese espacio es muy pequeño y la cantidad de tratamientos no es suficiente. Si el Estado y los organismos de salud no lo controlan se expandirá. Es momento de atender y no de politizar la situación, aseguró fray Nelson Sandoval.

Resaltó que las pruebas se realizan pero los resultados tardan en llegar y cuando lo hace ya el paciente tiene la enfermedad evolucionada y es difícil detenerla con apenas tres días de tratamientos.

Con la mayoría de la población afectada por la malaria, los casos más vulnerables se ha destacado en embarazadas quienes se enferman y al dar a luz el infante muere a solo semanas de haber nacido, lo que
mantiene en riesgo un gran número de mujeres que se encuentran en estado y aún no han sido atendidas.

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