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El corazón cultural del Zulia celebra su 25 aniversario

El Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez es el icono artístico del occidente venezolano

El penetrable azul de Jesús Soto se mueve, respira, vibra como el tambor-corazón de aquella Maracaibo que atravesaron sus ojos por primera vez, en 1947. El Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB) lo envolvió en un oleaje de recuerdos.“Yo pensaba que aquí estaría todavía el recinto donde me tomaba mi batido y me comía mis arepas y mis mandocas”.

Es 4 de noviembre de 1993 y el puerto en cuya espalda se tejen el corazón cultural del occidente venezolano se explaya en una anécdota de Régulo Pachano, exdirector del CAMLB, sobre la fundación de la institución artística más emblemática de la capital zuliana.

Cien artistas bendecirían con sus obras aquel esplendoroso recinto y el maestro Soto era uno de ellos. “Tenía mucho sin venir y cuando llegó al mercado, al centro de arte Lía Bermúdez, se refirió a sus recuerdos”, detalla Pachano, 25 años después, al referirse a la fecha de inauguración del Centro de Arte.

Tenía 24 años cuando quedó prendado del bullicioso mercado principal, de su dinámica y la expresividad desbordada de la gente. Esa obra, el penetrable, aún palpita en el interior de la institución.

Además de Soto, y su zapato roto en pleno evento inaugural, la estructura que para el siglo XX encarnaba el Mercado Principal de Maracaibo albergó en sus nuevos aires de centro cultural las obras de reconocidos artistas de envergadura como Cruz Diez, Fernando Bellorín, Víctor Valera, Roberto Guevara y su fundadora, Lía Bermúdez. Todas las piezas de arte estuvieron a cargo de la instalación de José Armando García, “Naín”, y Ofelia García.

Pachano rememora el impacto para las más de 3.000 personas cautivas que desbordaron el espacio a las 11:00 a.m. de aquel sábado. “En Maracaibo, una actividad de ese tipo, después de recuperar ese edificio abandonado por mucho tiempo, devolvérselo a la ciudad y con una gran exposición gratuita, era un evento extraordinario”.

El aire acondicionado del edificio no estaba instalado por completo en el debut del CAMLB. Pero las edificaciones culturales inconclusas o cerradas para el momento, como el Maczul y el Teatro Baralt, hacían que el sueño de Lía Bermúdez se materializara ante un clamor popular que anhelaba un epicentro de expresiones artísticas en el occidente venezolano, mientras lideraba la Secretaría de Cultura en el Zulia.

La escultora, un sol refulgente, no estuvo sola. Recibió el apoyo de las gestiones del presidente a cargo, Carlos Andrés Pérez, y del gobernador Oswaldo Álvarez Paz. La batuta del grande José Antonio Abreu, ministro de Cultura, también despuntó durante la gestión de la primera Fundación cultural en la región, para 1991, que coordinaría durante tres años la creación del CAMLB.

La inclusión de diversos actores emblemáticos y el respaldo de una sociedad civil latente, reforzaban el objetivo de la artista fundadora, manifiesta Pachano. “El proyecto de vocación popular estuvo abierto a todas las expresiones creadoras del hombre, no solo a las artes, a la danza, al teatro, a la música, a la plástica, a la literatura, al cine… sino también a otras expresiones creadoras y humanas como, por ejemplo, la ecología, el deporte, la conservación del patrimonio y la política misma como tal”.

El extenso concepto de cultura, sin duda, arropó cada centímetro del “Lía”. Seis meses más tarde de la exposición de 100 artistas fundadores; Michelle Shoda, Paolo Pizzari, Bermúdez y Pachano dieron vida a la campaña que inició Beatriz Canaán de Rincón, para la instalación de las butacas en la nave central del centro, donde más de mil espectadores tendrían su espacio a la música, la danza y el teatro.

Infinitas son las anécdotas que la cúpula artística resguarda, cuenta el académico y gestor cultural que hasta mediados de 2018 y por más de 24 años veló por la gestión del Centro. Atender los caprichos de Lila Morillo, suplir con velas la iluminación tras un corte eléctrico en pleno Festival Internacional de Teatro, correr con las luces azules permanentes ante la primera presentación del Ballet del Teresa Carreño y un sinfín de apuros escénicos no impidieron que nunca, durante 25 años, el telón bajara.

Pachano destaca las presentaciones de ilustres venezolanos como Simón Díaz, la Súper Banda de Venezuela, Guaco, el grupo Candela, Quinto Criollo, Barrio Obrero de Cabimas, Soledad Bravo, Simón Díaz, Cecilia Todd, Serenata Guayanesa y miles de artistas consagrados que permanecen en la memoria colectiva desde hace dos décadas y media.

Un centro cívico

El pulmón del recinto continúa siendo su poder cívico. Desde sus inicios, resalta el profesor universitario, el CAMLB articula su organización con los organismos económicos, políticos, académicos, artistas y con la sociedad civil.

“Ese es el espíritu del nacimiento del CAMLB. La organización cívica mantuvo en el tiempo a la institución. Por lo tanto es epistémico y fundamental que no se desdibuje ni se disocie la articulación con todos los que hacen vida y fuerza en el país. Por eso su creación concibe un concejo colectivo colegiado”.

La sociedad civil es el motor del CAMLB. Así lo considera el presidente y abogado de la sociedad de amigos, Yamid García. La organización ha logrado para el centro de arte la instauración de al menos 1.120 butacas a través de la recolección de fondos por parte de la sociedad.

“Debemos mantener el apoyo  al centro de arte en momentos muy difíciles, en momentos en los que nadie apuesta a nada por el sector cultura en Maracaibo, por el sector del emprendimiento cultural, por las labores positivas en la ciudad”, dice García.

Reconocimiento internacional

No solo como un emblema regional, la sede cultural también se consagra hoy a sus 25 años de historia como un centro de referencia de Venezuela en todo el mundo. “Estoy convencido y puedo dar testimonio de que es así”, continúa Pachano.

La gestión de financiamiento, la organización política, el estudio del público y un impacto sociocultural y artístico convirtieron el sueño de Lía en un centro UNESCO. El reconocimiento y la ovación internacional por la trayectoria del lugar hacen necesaria la convivencia del Estado junto con la sociedad civil para mantener el arte vivo en las instalaciones.

“El Centro de Arte tiene un reconocimiento internacional por organismos   de centros culturales como la Red de Centros Culturales de América y de Europa, Red Cultural Mercosur y el Convenio Andrés Bello”.

Justo en el casco histórico de la ciudad, el CAMLB representa la lucha, la historia y la tradición de un pueblo por enaltecer sus rasgos más pintorescos. Hoy, en su 25 aniversario, Maracaibo se regocija los coloridos recuerdos y las gratas experiencia que el centro de arte le ha dejado.

“El Camlb es el corazón cultural de Maracaibo y es mi corazón cultural. Me ha permitido vivir, ser ciudadano y hacer con pasión lo que hago en la gestión cultural. En el sitio donde esté, el CAMLB será mi corazón cultural”, recita Pachano.

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