Maracaibo, Venezuela -

Ciudad

Denuncian hurtos en el Templo Santa Ana

sábado 10/09/2016
8:07 AM
  • Jimmy Chacín/Foto: Karla Torres

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Ubicado en la avenida 2, El Milagro, con calles 94 y 95 está el Templo Santa Ana. Su puerta de madera ya amarillenta, por el sol, recibe a nuevas generaciones que buscan el sacramento del bautismo o del matrimonio. Como otras iglesias, Santa Ana no ha escapado del hurto, no se ha escabullido de las indolencias gubernamentales.

Cortes “casi perfectos” tienen las tuberías de cobre de los seis aires acondicionados, de cinco toneladas que tiene el templo. Desde hace un año este evento se ha hecho repetitivo. Van tres veces. En la primera de ellas por dejar huérfano de gas a la máquina, dos unidades del aire se dañaron. Las reparaciones salen en 100 mil bolívares, cada una.

El padre Jesús Antonio Quintero, párroco de la Catedral de Maracaibo, es también el encargado de Santa Ana. Él ve con preocupación lo que está sucediendo con una iglesia que fue declarada en 1960 Monumento Nacional.

“Sí, se nos han llevado las tuberías de los aires, estamos dando el servicio con los ventiladores y a veces el calor no se aguanta y por supuesto la asistencia al servicio ha mermado”, dice.

Ve el robo como un mal que está llegando a todos los templos. “Eso es un sacrilegio. No respetan la casa de Dios. Pasó lo mismo en Paraguaipoa, pido conciencia, por favor”, expresa.

Personas cercanas a Santa Ana que prefirieron mantener su anonimato, manifestaron que existe una especie de complicidad con parte del personal del Hospital “Dr. Urquinaona”, conocido como Hospital Central, para poner inoperativos los aires acondicionados, ya que el motor de los mismos reposan dentro del centro de salud. Reclamaron que desde que el sistema de seguridad cambió al de los milicianos, los hurtos se han incrementado.

El padre Quintero sostuvo que necesitan reparar los aparatos y solicitó a los entes gubernamentales que los apoyen monetariamente para poner en funcionamiento cada unidad.

Las paredes blancas donde reposan cuadros que datan de 1745, traídos de la escuela de pintores de México, se ven señales claras de filtración. Las marcas de agua sucia han deteriorado la vistosidad de la majestuosa iglesia.

“Lo que pasó allí fue que colocaron el motor de un aire y el techo se rompió un poco. Eso fue hace tiempo y desde allí el agua se filtra”, sostuvo el sacerdote.

El templo se mantiene de los matrimonios y bautizos, según los encargados, la situación del país ha llevado a que las personas posterguen estos eventos y los ingresos para Santa Ana no son los mismos.

No quieren que la iglesia se les venga encima por el deterioro a causa de los altos costos de los materiales por motivo de mantenimiento y menos en último trimestre del año cuando se acercan las estas de la Virgen de Nuestra Señora de Chiquinquirá y la Navidad. Esperan que los logros alcanzados con el apoyo de la feligresía no se vayan abajo con el abandono de este lugar.

 

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