Maracaibo, Venezuela -

Ciudad

Basurales de Maracaibo arden en el Día Mundial contra la Incineración de Desechos Sólidos

Los ambientalistas toman este día para arreciar las protestas contra la incineración de residuos. El Convenio de Estocolmo señala a los incineradores y crematorios como fuente de emisión de dioxinas, furanos y metales pesados para el ambiente

martes 18/06/2019
7:07 AM
  • María Gabriela Piña

  • @VersionFinal

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Entre pequeñas “cortinas negras” dispersas por varios sectores de Maracaibo, este martes se conmemora el Día Mundial contra la Incineración de Residuos. A cualquier hora, los ciudadanos encienden los vertederos improvisados sin pensar en las consecuencias.

La falta de aseo urbano ha convertido la quema de basura en un hecho cotidiano. Montañas de residuos arden en llamas mientras quienes habitan cerca se ahogan con el humo emanado y corren el riesgo de adquirir enfermedades mortales, más aun si sufre de complicaciones respiratorias.

La inhalación de toxinas puede producir disnea (dificultad para respirar), tos en crisis, broncoespasmos, además irritación de las conjuntivas oculares y de la mucosa nasal.

Los ambientalistas toman este día para arreciar las protestas contra la incineración de residuos y reclamar a los gobiernos que la detengan. El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes en Ginebra, firmado por Venezuela en 2001, señala a los incineradores y crematorios como fuente de emisión de dioxinas, furanos y metales pesados para el ambiente. Su objetivo es la eliminación de la emisión de estas sustancias.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el medio Ambiente (PNUMA), los incineradores son responsables del 69 % de las emisiones mundiales de dioxinas, sustancias que se acumulan en las grasas y pueden provocar malformaciones congénitas, problemas reproductivos, daños al sistema inmunológico y cáncer.

El director de la fundación Azul Ambientalista, Gustavo Carrasquel, advierte que con la quema de desechos “no se resuelve el problema”, pues más del 70 % de los restos es plástico, el material más contaminante.

Cuando se quema lo orgánico con ese material plástico, la misma bolsa de basura genera un biocarbono muy denso. Ese humo penetra en el tejido de todos los seres vivos y está contaminado con distintas sustancias que pueden ser cancerígenas. Allí puede permanecer para siempre, explica Carrasquel a Versión Final.

Ley municipal ignorada

Aunque en Maracaibo quemar las sobras humanas es un delito, penado con multas y cárcel, nadie le presta atención, ni siquiera los organismos correspondientes.

Según el artículo 14 de la Ordenanza Municipal 044-2008 sobre las normas de Seguridad, Protección Civil, Prevención de Siniestros y Desastres en General, “ninguna persona podrá encender o mantener encendida hogueras o quemar basura, ni desperdicios o desechos en general, ni autorizar a otra persona para hacerlo en terrenos públicos o privados”.

La violación a esta disposición será sancionada con multa de 20 unidades tributarias y arresto preventivo de los responsables de acto ilícito, sin embargo, esta ley no se cumple.

El alcalde (Casanova) ha sido muy indolente con este tema. Es necesario que haga cumplir la Ordenanza Municipal que prohíbe la quema de basura en la ciudad. La situación está haciendo mucho daño, no solo a la salud pública, sino al medio ambiente, refiere el ambientalista.

En la capital zuliana es muy común ver esquinas repletas de basuras que arden en llamas. La falta de recolección de los desechos sólidos por parte de los entes municipales encargados de este trabajo y  la inconsciencia de los ciudadanos se ponen de manifiesto para crear ambientes nocivos y contaminantes para el resto de la población.

En los cuatro puntos cardinales de Maracaibo se aprecian basurales improvisados. No hay distingo de clase social; barriadas del Oeste y urbanismos del Norte son afectados por la mala disposición de los desechos solidos y la quema de estos. 

Ana Montero, habitante del Barrio San José, reclama que desde hace más de 6 meses el camión del Aseo Urbano no pasa por su comunidad. Ante la ausencia de la recolección de basura, «la opción es pagar a los burreros para que se deshagan de las sobras del hogar».

La ama de casa argumenta que aunque sabe que comete una irregularidad al disponer los desechos fuera de  su cuadra,«no me queda otra opción». Como ella, decenas de residentes de la popular barriada hacen lo mismo.

En estos días alguien le prendió fuego a ese basurero. El humo de los cauchos chamuscados casi nos ahogaba. La misma comunidad tuvo que apagarlo, rememora Montero.

Un estudio publicado en la revista especializada Environmental Science and Technology expone que se quema el 41 % de los 2 mil millones de toneladas de desperdicios producidos anualmente en el mundo.

Este fenómeno genera un humo con gran cantidad de sustancias químicas dañinas para el hombre y contaminantes para el ambiente: monóxido de carbono, dióxido de azufre, material particulado, metales pesados, dioxinas y CO2 (Dióxido de Carbono), gas de efecto invernadero que causa el cambio climático.

Separación de desechos

Ante los efectos negativos que produce la incineración de residuos, Carrasquel afirma que la descomposición es proceso natural y, aunque atraiga moscas, quemarla es muchísimo peor. “En cada quemada quedan muchas partículas que se esparcen por toda la ciudad”, agrega.

El director de Azul Ambientalista asegura que la población necesita una “nueva cultura” en relación al tema, donde aprendan a dividir los compuestos orgánicos de lo inorgánicos.

Se deben separar los desechos orgánicos e inorgánicos, estos últimos como plástico, cartón o vidrios, pueden ser utilizados como material de reciclaje, mientras que la materia orgánica puede ser usada en abono. Debemos disminuir la generación de basura. Este proceso no es tan descabellado pero no lo han tomado en cuenta por las autoridades, alega.

Para cumplir los objetivos es imperativo estimular las campañas de reciclaje y reforzar la educación ambiental para generar una nueva cultura ciudadana.

La falta de un Consejo Regional de Gestión Integral de los Residuos y Desechos, ni aplicación de programas de educación ambiental tal como lo exige la Ley de Gestión Integral de la Basura, también es parte del problema, indica el titular de la Fundación.

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